Es un descampado, verde, mullido, pero ante todo confortable. Se encuentran sentados encima de la hierba, pero bajo el cielo nocturno. No se tocan, pero las miradas vienen y van.
-¿Sabes?-pregunta él de repente, mirando al cielo pensativo.
-¿Qué?
La curiosidad de la chica crece por momentos, y cuando lo mira, cree poder comérselo a besos en este mismo instante.
Se contiene.
-Creo que las estrellas deberían llevar tu nombre.-explica por fin.
Ella frunce el ceño.
-¿Ah, sí? ¿Por qué?-no entiende a qué demonios viene eso.
-Porque a pesar de que parecen encontrarse increíblemente cerca de tí,-entonces la mira, sabe que están cerca, sin tocarse-siempre se encuentran demasido lejos. Inalcanzables.
Ehhh precioso Nadia, en serio. Me encanta! Decididamente tienes un don. Te quiero pequeña (L)
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