martes, 26 de julio de 2011

Cobardía

Y ahí está. Frente a ella. Admirándose el uno al otro. Siente que quiere, que puede, que tiene que hacerlo. Pero no lo hace. No sabe cómo, pero se queda quieto. Ella lo mira, y él se congela, sólo para derretirse al instante. Unas mariposas carnívoras lo devoran por dentro, donde ella no puedo verlo. Pero, ¿por qué ella? ¿Por qué precisamente es ella la que ocupa sus pensamientos? ¿Por qué la extraña y la desea cada noche? ¿Por qué?
-¿Por qué me miras tanto?-pregunta curiosa la chica.
Él sonríe, ¿qué decirle? ¿Que se muere por abrazarla y sentirla suya? ¿Que su cuerpo desespera por besar sus labios? Absurdo. Sin embargo, no deja de mirar sus ojos castaños. Sin embargo, se inclina levemente hacia su boca, con el corazón a mil. Sin embargo…, en el último instante cierra los ojos y pega su frente a la de ella suavemente, porque la razón vence al corazón una vez más. Y sabe que sus labios jamás serán suyos.
-No puedo contestar a tu pregunta con palabras.-dice el muchacho con una voz de lo más resentida.
Ella se sorprende abriendo mucho los ojos, sonrojándose. Sus frentes aún están pegadas, pero no hacen ademán ninguno de querer apartarse. Ahora es ella la que se fija en sus labios, y deseo la recorre. Demasiado tiempo negando sus sentimientos.
-Entiendo cómo te sientes.-contesta convencida.
Pero él niega con la cabeza, aún sus ojos se encuentran cerrados.
-No sabes nada de mis sentimientos-susurra él. Su voz era pura impotencia.-Sólo te diré que deseo besarte justo ahora…-abre los ojos lentamente, con la triste verdad pintada en ellos-Y soy un cobarde por no hacerlo.