Tic, tac. Hace el reloj. Tic, tac.
También puedes oírlo. Tic, tac.
Y entonces ocurre... Tic, tac.
El mundo se detiene. . . bajo un susurro llamado tiempo que controla el paso de la vida. Se para y observa, como si hubiera despertado de un largo sueño. Mira a su alrededor, abriendo bien los ojos, que a causa de su inexistencia no pueden ser llenados por lágrimas. El Tiempo admira el mundo, ahora mismo congelado bajo sus pies, y ve tal desastre. Después de su larga siesta con los ojos cerrados, se ha dado cuenta de que su trabajo está apunto de terminar. Su siesta se convertirá en un parpadeo una vez haya vuelto a cerrar sus ojos.
En absoluto abatido por el desamparo que ocurrirá y por el catastrófico final que le espera a su labor, vuelve a cerrar los ojos y la vida continua, sin que nadie se de cuenta... Tic, tac.
Hace el reloj.
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