jueves, 10 de marzo de 2011

Consecuencias

Se encuentran sus miradas bajo un techo de plástico transparente, en el que no pasa la gente. Están solos. Están enamorados, o eso creen.
Los ojos claros de él buscan los de ella pidiendo explicaciones; acaba de acorralarlo contra la fría pared del túnel superficial en el que se encuentran. Las manos de ella se posan delicadamente en los pectorales bien formados de él.
-¿Qué haces?
Las manos vuelan de pectorales a espalda, amenazando con una mortífero abrazo de oso.
-¿Tú qué crees?
Él se aleja con precaución, ella frunce el ceño.
-Podrían vernos-dijo él en un tono bajo, como si estuviera mal.
El ambiente era muy tranquilo. Era por la tarde, las familias normales estarían acabando de comer en estos momentos. Ellos no tenían..., ese tipo de hambre. El asfalto era pisoteado por sus zapatillas. Las de ella elevando el talón.
-¿Y qué? Que nos vean-sonrió ella.
Él correspondió su sonrisa, y se inclinó para besarla, se moría de ganas. Ella, para sorpresa de él, le detuvo. El chico la miró con pena y confusión, lo iba a volver loco definitivamente.
-¿Me quieres?-preguntó ella.
Abrió tanto los ojos, que pensó se le caerían de la sorpresa. ¿Por qué le preguntaba eso? ¿Acaso no estaban juntos? ¿Acaso sus manos no se entrelazaban con las de ella cuando paseaban? ¿Acaso no le decía siempre que le encantaba el color oscuro de sus ojos? Sólo había una conclusión final; Jamás entendería a las mujeres.
-Clar...
-No.-le cortó como un cuchillo corta mantequilla. Le cogió la cara entre sus manos y obligó a sus ojos a mirarla.-Mírame. Mírame y recuerda quién soy para ti. Mírame y piensa en todo lo que hemos vivido los dos. Nuestros paseos, caricias, miradas, discusiones, besos, malos y buenos momentos,... Mírame y dime qué soy en tu vida. Si realmente me quieres.
Completamente en shock por sus intensas palabras, la mira.
Entendiendo sus palabras, cambiando poco a poco la expresión en sus ojos claros, en sus pensamientos, en sus sentimientos. La mira, y ve realmente. No se había dado cuenta de todo lo que había pasado juntos. Recodar los actos hechos hasta ahora. Recordar. Recodar hace aclarar cosas olvidadas, y ahora es cuando se da cuenta, ahora es cuando apreta su mano con la de ella, ahora es cuando ve la línea de su cuello, mil veces besado por sus labios, ahora ve su pelo, castaño y lacio, sus ojos, dos estrellas completamente oscuras capaces de brillar por si solas, sus pecas, graciosas y juveniles. Ahora ve sus labios, y siente. Es justo ahora cuando le vuelve a latir el corazón, que se había quedado mudo.
-Te quiero.-susurró.
Sus labios se fundieron con los de ella en un beso voraz, cargado de deseo y ternura. Devoró sus labios con cada beso, con cada latido, con cada impluso. Respiraba de ella, porque era todo lo que necesitaba. Lo que quería, lo tenía entre sus brazos.
Con sus frentes pegadas, respiraron suavemente. Ella sólo sonreía, él simplemente la miraba. Si ella era feliz, ¿qué motivo tenía él para no serlo? De improvisto, la abrazó fuertemente, jurando con sus brazos que siempre estarían juntos.
-Eh...,-comenzó ella, separándose lentamente de él.-Dime que "eso" es tu móvil.
Estaba tan sonrrojada que cuando sonreía parecía un tomate.
-No-sonrió él-Son las consecuencias de mis actos.

3 comentarios:

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  2. Wao es precioso!!! Me encanta Nana!!! Como se te ocurrio??

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  3. Jajajaja, gracias Rag! Pues la verdad es que se me ocurrió un día que paseaba por los exteriores de un centro comercial con un techo transparente igual que el que describo... Y bueno, mi imaginación comenzó a volar! Jajaja

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